El Dolor en Heridas Crónicas.
Las heridas crónicas, como las ulceras arteriales,
venosas o úlceras de presión, son muy comunes y pueden ser tratadas en clínicas
especializadas o con una orientación adecuada pueden ser tratadas en el
domicilio del paciente. Las heridas crónicas son difíciles de cicatrizar e
inclusive posterior a la cicatrización, suelen ser recurrentes.
En las heridas crónicas, la cicatrización se compone
de condiciones subyacentes, tales como la diabetes o enfermedad cardiovascular,
las cuales afectan el proceso de cicatrización de la herida. Para muchas
personas mayores, particularmente aquellas con heridas crónicas, esto puede
conducir a la perdida de independencia, falta de energía, cambios de humor,
aislamiento social incluso depresión, ansiedad, falta de autoestima.
El dolor de heridas es reportado por los pacientes
cómo una de las características mas importantes, puede ser persistente, tanto
en el descanso del paciente o puede estar relacionado por los procedimientos de
limpieza y vendaje de la herida. El dolor crónico asociado a heridas no
cicatrizadas es causado por el daño de tejido (noniceptivo) o nervio
(Neuropático). En los cuidados primarios el tratamiento efectivo del dolor, en
heridas crónicas, requiere el enfoque de un equipo especializado. El primer
paso para dar en el tratamiento del dolor es identificar las características
del mismo, realizando una anamnesis con preguntas simples pero directas. El
profesional médico no debería prescribir analgesia sin una adecuada
consideración de cuál puede ser la causa del dolor.
Si el dolor es neuropatico, suele ser aligerado,
dolores como disparos o como alfileres y agujas. En el caso del dolor
noniceptivo, y debido al daño e inflamacion del tejido, suele ser constante y
punzante. Para ambos hay tratamientos.
Tratandose del principal síntoma que afectan la
calidad de vida de los pacientes se debe consultar por los tratamientos
adecuados a la brevedad.
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